Not Money, Not Party

OpiniónJordi Riera Fiol. En los últimos meses al abrir el televisor y poner el informativo no paramos de oír una y otra vez como sube la Prima de Riesgo, como aumenta el interés sobre la deuda española, como cae la bolsa o como cierran empresas dejando a trabajadores en la calle. De este difícil y desolador panorama no se salva el mundo del baloncesto, en el que recientemente hemos podido ver como equipos campeones de liga y copa como el Ros Casares o equipos que consiguen ascensos a la máxima categoría nacional como el Menorca Básquet desaparecen del mapa por no cumplir con los objetivos financieros.

En estos momentos las instituciones no pueden dar el mismo apoyo económico y la mala situación de las empresas privadas hace difícil el encontrar “sponsors”… Pero el fuerte impacto de esta crisis en nuestro baloncesto no sólo es consecuencia de una mala situación global y generalizada, sino de una fuerte “burbuja” alimentada por fuertes ayudas públicas y maquillada por los grandes éxitos de la gran querida por algunos ÑBA…

Muchos de los que se han lamentado de las desapariciones o renuncias de los equipos afectados culpan a las instituciones públicas de una supuesta falta de compromiso… pero a esto yo pregunto: ¿ debe una institución pública financiar los proyectos deportivos o tener un gran peso en sus presupuestos? La respuesta  es evidente, NO. No podemos pretender que un club subsista prácticamente de los impuestos de la ciudadanía., sino que debe ser autosuficiente y tener un presupuesto acorde con su producción… por lo que mantener clubs cuyos presupuestos estaban cubiertos gran parte por dinero público no ha sido más que un error que ha hecho aumentar esta burbuja.. por no hablar de clubs financiados al 100% con dinero público y que compiten con clubs privados con los jugadores que estos forman…

Una vez  tratado el tema “compromiso institucional” volvemos a la burbuja del básquet y el panorama que deja. Esta dificultad que tienen los clubs para salir en sus respectivas categorías y a la vez formar equipos de alto nivel dejan al descubierto, en mi opinión, dos tipos problemas diferentes, los sistemáticos y los sociales.

Dentro de los problemas sistemáticos, nos encontramos que vivimos dentro de una estructura bastante restrictiva, en la que nos encontramos “canons” federativos que te hacen pagar simplemente por jugar, aumentos de un IVA ya bastante elevado, un 56% de retención salariar de cada jugador en concepto de impuestos ( de lo que hablaremos más ampliamente un día de estos). Además de un poco sacrificio por parte de los clubs en aspectos tan esenciales en todo espectáculo como son el marketing o los gabinetes de comunicación.

En el aspecto social éramos muchos los que nos lamentábamos de las desapariciones del Ros Casares, Menorca Básquet o Sóller… pero ¿cuántos pagábamos cada dos semanas para ver los partidos? ¿cuántos comprábamos sus camisetas, chándals, o accesorios? o más fácil, ¿Cuántos conociamos a todos los jugadores de la plantilla a la que tanto echaremos de menos? Podemos llorar o buscar todos los problemas o excusas que queramos, pero al final de casi todo proceso el que tiene el poder, es el consumidor el ciudadano, en definitiva, EL AFICIONADO.

Después de este denso análisis, podemos llegar a la conclusión de que debemos entender que el baloncesto es un espectáculo y para su correcto desarrollo hemos de dejar elementos institucionales (tanto gobiernos como federaciones) a un lado y ceder poder a los clubes privados… para que estos puedan trabajar de una forma más libre y menos restrictiva en formar jugadores y en generar un apoyo mediático propio que a la vez sustente al equipo tanto social como económicamente.

Los aspectos deportivos, en mi opinión, no deben de ir al margen de todos estos aspectos nombrados anteriormente, ya que hemos de intentar hacer un producto lo más atractivo posible para los aficionados a este fantástico deporte, instaurando normativas lo suficientemente abiertas como para ir adaptándose a los diferentes tiempos, siempre en favor de un básquet más atractivo y visual para el espectador.

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